2 meses = 60 días = 1440 horas. De ellas estimo que un mínimo de 300 las he pasado en Twitter. En esas 300 horas he experimentado gran variedad de sentimientos: alegría, tristeza, enojo, pasividad, indignación, sorpresa, gratitud, admiración, añoranza, vergüenza, fe, afecto, frustración, celos, antipatía, inferioridad (algunos os reísteis conmigo cuando dije lo de “Cada vez que entro a LinkedIn me siento como el atún del anuncio ‘¿Pero tú tienes estudios, piltrafilla?’ 😉 )…
     Lo cierto es que Twitter ha sido para mí lo mejor que me ha sucedido en los últimos meses, dándome acceso a todo un mundo, maravilloso y cautivador, donde lo inaccesible se torna accesible, lo lejano, cercano, y donde aquella persona a la que tanto admiras, se convierte en alguien con quien puedes llegar a hablar, conversar, e incluso llegar a mantener una relación de amistad.
     Son dos meses en los que he aprendido más y mejor; 60 días de plenitud en los que he conocido a gente maravillosa, y en los que me he dado cuenta de lo equivocado que estaba cuando creía que Twitter no era más que otro Facebook. 300 horas intensas en las que no he hecho/aprendido/descubierto más cosas porque no he tenido tiempo material, pero no por falta de oportunidades.
     Quiero aprovechar esta entrada para dar las gracias a toda la gente que me ha permitido ser un fragmento de su vida, que ha compartido conmigo esos momentos especiales y que son la razón de que hoy, dos meses después de mi “bautismo” en Twitter tenga unas ganas enormes cada día de sentarme frente al PC a twittear. 😉

     Y por último quiero invitar a cualquiera que necesite ayuda, apoyo, o simplemente le apetezca charlar, a que me mande un twit a @luiggi73 o que me mande un email. Salu2!! 😉