Los puertos USB han sido y son todavía muy usados y de gran utilidad. Sin embargo, adolecen de ciertas limitaciones que provocan que a veces algunos dispositivos se comporten de forma extraña. Un disco externo que en ocasiones funciona y otras no, o funciona y falla al rato,  un mensaje indicándonos que el puerto es usb 1.0 y que el dispositivo funcionará a baja velocidad, siendo todo (puerto y dispositivo) USB 2.0, etc…

En los casos anteriores suele tratarse de un problema de falta de alimentación. Teóricamente, un puerto USB proporciona una tensión de 500 ma. En la práctica nos encontramos con que esos 500 ma se reparten entre todos los puertos USB que “cuelgan” de un mismo concentrador. Así pues, si conectamos un solo dispositivo a uno de esos hubs, raramente habrá problema alguno. Sin embargo, si conectamos varios dispositivos la cosa cambia, ya que seguimos teniendo los mismos 500 ma y más “bocas” que alimentar. Dispositivos que fácilmente fallarían en este tipo de situación son por ejemplo los discos duros portátiles y pendrives, sobretodo los que tengan un consumo elevado.

Si no existe una combinación que no cause conflictos, lo podríamos solucionar principalmente de 2 formas:

-agregando una tarjeta de puertos USB (PCI, PCMCIA, CardBus, ExpressCard, etc…)

-instalando un hub USB ALIMENTADO, lo cual nos asegura disponer de, por ejemplo, 4 puertos más disponibles, y sin las limitaciones de los puertos “normales”. Ojo, es necesario que sea un hub de los que van enchufados, sino no sirve.

Otro problema que se produce a menudo consiste en que  estando el sistema hibernando, o suspendido, determinados dispositivos no recobren su funcionalidad al regresar. Podemos solucionarlo haciendo click con el botón derecho en MiPC/Propiedades/Sistema/AdministradordeDispositivos, pulsando en Controladoras de Bus Serie Universal. Doble click en Controlador Raiz USB, vamos a la pestaña Administración de Energía y desactivamos la pestaña “Permitir al equipo apagar este dispositivo para ahorrar energía”. Deberemos realizar esto para cada uno de los concentradores raiz.

En otras ocasiones el problema radica en las limitaciones del propio USB. Por ejemplo, en teoría la longitud máxima de un cable USB, por normativa, es de 5 metros. A partir de ahí pueden pasar dos cosas: que funcione, o que no lo haga. Perdón por la obviedad, la clave estará en la pérdida que tenga el cable y el consumo de lo que vayamos a conectar. Si conectamos un ratón con un cable de 10 metros, probablemente funcione. Si se nos ocurre conectar un pendrive, posiblemente consigamos el mismo efecto que si le conectamos un cruasán… Para estas situaciones, podemos recurrir a diversos tipos de extensores, auto-alimentados (cables extensores con una pérdida muy baja por metro y que habitualmente nos permiten encadenarlos para lograr cubrir distancias de hasta 25 metros o más. Sin embargo, para distancias mayores probablemente deberemos recurrir a otro tipo de extensor, como los basados en cable UTP o fibra óptica, dependiendo de nuestras necesidades. Si nuestra situación no requiere que se trate de una conexión directa, podemos usar también en servidor de puertos USB TCP-IP (lo que sería el equivalente a un servidor de impresión pero para periféricos USB).

Aquí tenéis un link a utilidades relacionadas con los puertos USB, alojados en Softonic. Usadlas con prudencia 😉

http://www.softonic.com/s/utilidades-usb